“Hacia la Salud Total”

Boletín de Actualización mensual por cortesía de
Centro Ayurveda México y Gurukula de Ayurveda

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Boletin de Actualización *Hacia la Salud Total* de Centro Ayurveda y Gurukula de Ayurveda

Invitación Especial

Del Escritorio del Director, Dr. Marcus De Oliveira, D.Ay.

Diplomado de Ayuveda a partir de marzo 2020 con Dr. Marcus De Oliveira

Diplomado en Ayurveda
Dr. Marcus De Oliveira

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ARTÍCULO A FONDO
Las Causas de la Enfermedad,
Dr. Marcus De Oliveira, D.Ay. 

La “perversidad de la mente” es la causa fundamental de toda enfermedad. Puede afectar de forma directa a cualquier actividad verbal, mental o corporal, o puede actuar indirectamente por mediación de relaciones inapropiadas de los sentidos con sus objetos o mediante la desatención a los cambios de dieta y de estilo de vida que requiere la evolución de los ciclos temporales (diarios, estacionales, digestivos, condicionados por la edad, etc.).

El tiempo mismo se vuelve inadecuado cuando el macrocosmos está desequilibrado, como sucede cuando la lluvia es excesiva o insuficiente, o las temperaturas son excepcionalmente bajas o elevadas para una estación determinada. Los ejemplos de uso insuficiente o excesivo, de mal uso o de abuso de los órganos de los sentidos incluyen taparse los oídos y negarse a usar el órgano auditivo, exponerse a ruidos de excepcional intensidad y escuchar sonidos que asusten o que perturben de alguna otra manera la mente o el cuerpo.

Ni los sentidos ni sus objetos son causa de placer ni de dolor; la verdadera causa es el contacto malsano de los sentidos con sus objetos. Ni el microcosmos ni el macrocosmos tienen culpa alguna, sino que ésta reside en una relación enfermiza entre ambos.

Tanto el uso inadecuado de los órganos de los sentidos como el hecho de no prestar atención al tiempo se relacionan con la subversión de la conciencia por el deseo, cuyo resultado es la corrupción de los Doshas. Aunque los doshas ni siquiera aparecen con este nombre en los Vedas, en la Época Clásica ya habían suplantado a otros factores causales en la mayor parte del pensamiento ayurvédico sobre patología, debido a su capacidad para viciar todos los elementos del cuerpo, tanto los estacionarios (los tejidos ya creados) como los móviles (los nutrientes digeridos y listos para nutrir los tejidos), extendiéndose la contaminación de los unos a los otros. Los canales perturbados difunden su corrupción sólo a otros canales del cuerpo, y los tejidos contaminados sólo a otros tejidos, «mientras que vata, pitta y kapha, cuando están viciados, contaminan la totalidad del organismo, siendo, como son, de naturaleza contaminadora». Esta naturaleza contaminadora hace de ellos fuerzas peligrosas, inestables, que funcionan como un caballo de Troya y a las que el intenso estrés que afecta a los habitantes de las ciudades confiere tal importancia que no hacerles caso se vuelve imposible.

Tanto a los tejidos como a los desechos se los considera dushyas, es decir, cosas contaminadas por los doshas. De acuerdo con la ley de causa y efecto, tal como la presenta el sistema filosófico Nyaya, los Tres Doshas son la causa instrumental de la enfermedad (que es el efecto), pero se mantienen siempre aparte de ella.

Las infracciones cometidas en la dieta y en la actividad son las causas que les sirven de base, que permiten a los doshas agravarse. Las dushyas constituyen la causa inherente o material, que es inseparable del efecto (la enfermedad existe en los tejidos y en los desechos); la desaparición de esta perturbación significa la eliminación de la enfermedad. La invasión de los doshas de las dushyas alterará el curso de la enfermedad, pero es pro­bable que no sea suficiente para eliminarla.

A las causas se las clasifica también como:

—Débiles o fuertes, y «próximas» (que provocan rápidamente la enfermedad) o «lejanas» (que requieren tiempo para que sus efectos sean visibles). Cuando una dieta inadecuada agrava los doshas, el efecto se nota enseguida de la cabeza a los pies y después se retira lentamente, como una inundación. Cuando el desequilibrio de los doshas se debe al cambio estacional, como en la acumulación de kapha en invierno, que produce dolencias sólo en primavera, el efecto se demora.

—Las que excitan los doshas en general (por ejemplo, el sabor dulce causa un incremento de kapha), las que crean enfermedades especificas (como el esfuerzo al defecar, que provoca hemorroides), o ambas a la vez.

—Primarias o secundarias, internas o externas, «naturales» (la enfermedad kapha en primavera, su estación natural para agravarse) o «no naturales» (la enfermedad vata o pitta en primavera), independientes o dependientes, y «constitucionales» (las enfermedades vata en una persona de constitución vata) o «no constitucionales» (enfermedades pitta o kapha en una persona vata).

Nuestro mundo altamente tecnificado nos proporciona en abundancia factores causales externos, entre los que se cuentan las dietas desequilibradas, los múltiples contaminantes (químicos, radiológicos, eléctricos, magnéticos, el ruido, la luz artificial), la hiperactividad, los efectos secundarios de los tratamientos médicos, los viajes a altas velocidades, la dependencia excesiva de máquinas que destruyen a la humanidad, la arquitectura y la decoración de interiores carentes de armonía, y el peso de todos los pensamientos negativos que millones de seres humanos emiten en todas direcciones y aún más influencias planetarias en el mapa astrológico de cada quien. Todos estos factores representan un continuo drenaje de energías en cuanto intentamos enfrentamos a ellos y a las causas internas que encauzan nuestra mente en la dirección del prajnaparadha. El resultado habitual es el agravamiento de los doshas.

La medida en que cualquier sustancia o actividad en particular perturba un dosha depende de su relativa afinidad con él. Una sustancia que tenga tres características causantes de vata (que sea seca, fría y ligera, por ejemplo) provocará más perturbación en vata que otra que sea sólo seca y fría, la cual a su vez será más perjudicial que una que sea solamente seca. El asafétida, que es caliente, picante e intensa, causa más perturbación en pitta que el sésamo, que sólo es caliente y oleoso, y así sucesivamente. Cuando dos o tres doshas se unen, los síntomas producidos pueden ser tanto de naturaleza similar a todos los doshas implicados como totalmente diferentes de lo que uno esperaría, según la forma en que actúen sus características individuales. Todo esto también es válido para los dos doshas que afligen directamente a la mente, a saber, rajas y tamas, y para las interacciones entre los doshas mentales y los físicos.

Las fuerza de los doshas tanto puede ser normal como estar incrementada o disminuida. Hoy en día, la mayoría de las personas, especialmente en Occidente, sufren un incremento de los doshas, ya que ingieren muchas más «cosas» (alimentos o información) de las que pueden digerir. Los doshas no se agravan automáticamente unos a otros, ni tampoco, aunque sean antagónicos, se niegan mutuamente, porque tienen una inmunidad natural recíproca —están por naturaleza satmya, es decir, habituados, los unos a los otros—, así como una serpiente no muere por la acción de su propio veneno, que forma parte de ella y al cual está habituada.

EL AMA (la toxina)

La forma en que los doshas afectan al cuerpo y a la mente se expresa en un párrafo del gran médico clásico Ayurveda Charaka: «El equilibrio y el agravamiento de los Doshas se debe en todo momento a la fuerza o la debilidad relativa del fuego digestivo. Por consiguiente, uno debe proteger siempre su fuego digestivo, e impedir todas las actividades que pudieran debilitarlo».

Toda (dije toda) enfermedad se debe a agnimandya, debilidad del fuego digestivo (con la excepción de un estado, aquel en el que el fuego digestivo se vuelve excepcionalmente intenso). El prajnaparadha es un tipo de debilidad de la digestión mental que se transmite al cuerpo por diversos caminos. El fuego digestivo del cuerpo es normal cuando el deseo de comida es normal, no hay incomodidad después de comer, ni eructos, pesadez u otros síntomas parecidos durante la digestión, se tiene una sensación de bienestar y satisfacción que indica la adecuada nutrición del rasa (linfa), y todos los desechos tienen una consistencia normal, no contienen comida sin digerir y se excretan dentro de un período de tiempo normal. El fuego digestivo de la mente debe examinarse de un modo similar; el prajnaparadha indica claramente una digestión mental débil.

Como todos los fuegos, el fuego digestivo del cuerpo cambia de un momento a otro. Se debilita por las siguientes razones: un exceso de frío y de sustancias líquidas, especialmente agua helada, sobre todo en invierno; comer demasiado o muy poco; un exceso de consumo de alimentos pesados, como la carne; comer antes de que la comida anterior haya sido digerida; combinaciones inadecuadas de alimentos; restricción de los impulsos naturales reflejos, lo cual provoca que vata se mueva en direcciones inapropiadas: trastornos del sueño; el consumo de alimentos a los que no se está habituado o en un momento inadecuado, según las estaciones, el clima, la edad y la salud de la persona, etc.; una actividad excesiva (especialmente sexual) o insuficiente; y causas mentales como la envidia, el miedo, la cólera, la codicia, la angustia, la desdicha, el sufrimiento y la tristeza.

Todo esto causa tensión. La tensión puede ser buena, como el efecto de la gravedad en los huesos, o puede agotar, la diferencia entre la una y la otra a menudo depende de cómo interpretemos sus efectos en nosotros. Todos los flujos del cuerpo y la mente alimentan, directa o indirectamente, los deseos del yo corpóreo; el hecho de que recibamos bien lo que entra en nosotros desde el exterior depende de la fortaleza de nuestro sistema inmunitario, que a su vez depende de la integridad de la identidad. La tensión que agota lleva a agnimandya, que conduce a la producción de ama (es decir, algo crudo, sin cocer, inmaduro).

Ama es un término genérico que designa todo alimento que es absorbido por el organismo sin haber sido primero bien digerido. Este material parcialmente digerido, el organismo no lo puede utilizar, y en su mayor parte actúa obstruyéndolo y provoca una reacción inmunitaria. Los estancamientos de ama en el organismo producen enfermedades, del mismo modo que los estanques crean mosquitos.

Sin embargo, el ama es mucho más perjudicial que un simple estanque de agua porque se genera a partir de la esencia del alimento, que debería servir para formar un rasa sano.

La pureza ayurvédica es la pureza de los «jugos» del cuerpo. A pesar de que el hediondo y viscoso ama que contamina la pureza del rasa mantendrá su poder para nutrir incluso cuando ya no pueda ser utilizado por los tejidos, el poder de sus nutrientes desnaturalizados proporcionará un medio de cultivo a los parásitos de los alrededores.

El ama es el jugo que alimenta la enfermedad, así como el rasa nutre los tejidos. El ama mental aparece cuando la mente se vuelve incapaz de manejar la desorientación de sus percepciones sensoriales, pensamientos, emociones u opiniones, y lleva a los nutrientes mentales a provocar una indigestión, con lo cual contaminan la mente con prajnaparadha. Ambas formas de ama se refuerzan la una a la otra: los pensamientos egoístas contaminan el cuerpo, que a su vez perturba la conciencia. La causa fundamental de todo ama es un deseo indigerible.

El concepto de ama no se limita al Ayurveda. En el Egipto del 1500 a.C., los sanadores creían que la mayoría de las enfermedades se debían a un «mal viento» (vata) o a los desechos tóxicos del cuerpo, que ellos llamaban whdw (pronúnciese «ukhedu»), producidos por un exceso de comida, la embriaguez, los malos espíritus o los trastornos emocionales. Sin ir más lejos, la toxemia intestinal, un estado en que el medio interno de los intestinos, especialmente el colon, cambia de tal modo que genera toxinas durante la digestión, era un diagnóstico popular en Occidente antes de la Segunda Guerra Mundial. Muchos de los médicos más importantes lo aceptaban, y se publicaban artículos sobre el tema en las principales revistas médicas.

La evidencia de la toxemia intestinal se hallaba en asma, alergias, artritis, irregularidades en latidos del corazón, enfermedades de oídos, nariz y garganta, toxemia en el embarazo, enfermedades de vista, piel y pecho, dolor de parte baja de espalda y ciática, cáncer, y enfermedades mentales, incluyendo esquizofrenia y senilidad.

La toxemia intestinal se desarrolla principalmente debido a un consumo excesivo de proteínas, en especial de carne. Los intestinos de los seres humanos son demasiado largos para que seamos carnívoros sanos, y los alimentos muy ricos en proteínas tienden a estancarse en los intestinos, lo cual hace que las bacterias de la putrefacción crezcan en el colon y conviertan la comida ingerida en ama (toxina), que incluye todas las moléculas anormales producidas por la digestión inadecuada de algunos alimentos, especialmente los ricos en proteínas y grasa, moléculas que pasan, a través de las paredes del tubo digestivo, a la circulación general y provocan una fuerte respuesta inmunitaria. Los hidratos de carbono complejos también pueden producir ama, pero es menos probable que lo hagan porque se queman más limpiamente y sus grandes cantidades de fibra natural no favorecen la estasis intestinal. Esta es una de las razones de que sean el principal ingrediente de una dieta sana.

Charaka insiste en que «una dieta saludable es el principal factor que fomenta el sano crecimiento del hombre; y el principal factor que causa la enfermedad es la complacencia en una dieta malsana». Y en otra parte añade: «El hombre prudente, al evitar constantemente todas las causas evitables de las enfermedades en lo referente a la dieta, no merece censura por parte de los buenos, y no tiene por qué lamentarse de haber caído víctima de aquellos factores patógenos que nadie puede evitar»; lamentarse y culpar a los demás son dos factores emocionales que predisponen al prajnaparada.

LA PATOLOGÍA

El ama es la causa inmediata de la mayoría de los infortunios humanos; verse expuesto al contacto con microbios causantes de enfermedades sólo hace enfermar a aquellas personas cuyas condiciones internas (sus defensas) son las adecuadas para la colonización. Louis Pasteur y Claude Bernard discutieron durante años sobre la supremacía de los agentes infecciosos o de las condiciones internas, y sólo en su lecho de muerte Pasteur terminó por admitir que Bernard tenía razón, y que el medio interno es más importante que la exposición al agente patógeno. Esto es especialmente válido en las enfermedades en que no se puede detectar el agente patógeno. Nueve veces de cada diez, es imposible determinar las causas específicas de la hipertensión sanguínea, porque ésta se presenta como la suma (yukti) de complejas interacciones entre las tensiones ambientales, sociales y psicológicas, las tendencias constitucionales del individuo, el sistema nervioso central, las glándulas endocrinas y el sistema circulatorio.

El Ayurveda no desconocía las enfermedades infecciosas. Sushruta reconoció la lepra, las fiebres, la tisis y la conjuntivitis como afecciones contagiosas, «causadas por el contacto íntimo», como puede ser la relación sexual, el contacto físico, el contacto con el aire espirado, comer de los mismos platos, dormir en la misma cama, y el uso compartido de ropa, guirnaldas, ungüentos y cosas semejantes. En el siglo X A.C. Dalhana añadió a esta lista la viruela (el comentario de Dalhana se conoce como Nibandha Samgraha). Charaka menciona que algunos parásitos transportados por la sangre son redondos, sin patas y demasiado diminutos para que se los pueda distinguir a simple vista, y también ciertos pasajes védicos aluden a los microrganismos. Hay quien sostiene que sin disponer del instrumental moderno jamás se podría haber visto nada tan diminuto; otros afirman que los cinco sentidos no son los únicos medios de percepción accesibles para quienes, como los videntes (rishis) conocedores del Ayurveda, han entrenado su conciencia de la forma adecuada.

Sin embargo, en la patología ayurvédica jamás se asignó especial importancia a los microbios, porque el principio de la yukti disuade de intentar encontrar causas únicas para los efectos. El Ayurveda enseña que el crecimiento de cualquier sistema, ya sea un organismo, una aldea o una epidemia, es causado por el mismo mecanismo. Sushruta compara este proceso con la fermentación de la levadura, y Charaka lo describe con una metáfora tomada de la agricultura: la estación, el campo, la semilla y el agua. Las buenas cosechas se producen cuando se siembra semilla sana en la estación adecuada, en un campo bien trabajado y bien regado. Un buen ser humano se produce cuando unos padres sanos y de simiente sana se unen durante la época adecuada del ciclo mensual de la mujer, cuando el «campo» uterino está bien irrigado por el rasa (linfa) y la sangre.

De manera semejante, cuando se siembra una semilla viable (trátese de una bacteria, un virus, una emoción patológica o un pensamiento egoísta) en la estación adecuada en el campo de un cuerpo o una mente que se ha regado con abundante ama, el resultado es una enfermedad. «Estación», aquí, puede referirse a cualquiera de los ciclos temporales que afectan a los seres humanos: diario, anual, relacionado con la edad, digestivo, astrológico o cualquier otro. Las enfermedades se producen especialmente en las confluencias de las estaciones, esos períodos en los que una estación no ha terminado del todo y la que le sigue no ha empezado del todo, y el medio ambiente se encuentra en un estado de conmoción. Esto es especialmente notable en los climas templados, entre el invierno y la primavera, cuando el tiempo vacila durante días o semanas, sin estar muy seguro de la dirección adecuada. La pubertad, esa estación turbulenta durante la cual el adolescente no es niño ni adulto, favorece toda clase de desequilibrios, al igual que la menopausia y en el varón, la crisis de la mitad de la vida.

El proceso habitual de desarrollo de la enfermedad es lo que se conoce como «Obstrucción de las Sendas». Se inicia con el prajnaparadha, que conduce a un comportamiento inadecuado, cuyo resultado es una debilidad digestiva que genera ama, el cual obstruye algunos canales del cuerpo y de la mente, o incluso todos ellos. Esta obstrucción impide que vata se desplace en su dirección normal, por lo cual sus movimientos son irregulares; al desvirtuarse, se vuelve prakupita, «excesivamente colérico» y, como si fuera un tornado, dispersa en todas direcciones pitta y kapha, los tejidos y los desechos, hasta que encuentra un punto débil donde puede establecerse y generar una enfermedad, vigorizada por la falsa fuerza vital de vata y nutrida por el veneno de ama. Aunque vata es esencial para la generación de las enfermedades, con frecuencia los síntomas de éstas difieren significativamente de los síntomas de un agravamiento de vata, porque este dosha acepta las características de todo lo que transporta. Aunque es frío por naturaleza, causa tanto enfermedades «calientes» como «frías», según cuáles sean los tejidos, los desechos o los otros doshas que son sus pasajeros.

Vata también puede agravarse en los estados «secos» por obra de dos procesos conocidos como «Desgaste de los Tejidos» y «Vaciamiento de los Órganos Depósito». Cuando el cuerpo se demacra, vata gana fuerza porque no tiene nada que se la restrinja, nada pesado y oleoso que pueda reducir su peso y mantenerlo bajo control. Cuando un órgano hueco pasa demasiado tiempo vacío, vata, que está siempre en busca de cosas para estimular y mover, estimula las fibras del órgano a moverse en exceso, lo cual provoca espasmos que, en el caso del colon, son cólicos. En estos casos, la enfermedad resultante no es tanto una creación del ama (aunque la mayoría de las personas tienen suficiente ama residual en sus tejidos después de años de imprudencias dietéticas como para alimentar más de una dolencia) como una «posesión» por el «mal espíritu» de un vata maligno.

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Centro Ayurveda México

Autor de este Boletín y Director del Centro Ayurveda México y de Gurukula de Ayurveda,
Dr. Marcus De Oliveira Teles, D.Ay.

El Dr. Marcus de Oliveira Teles, D. Ay. fundó hace más de 25 años, junto con su esposa, el Centro Ayurveda México, un Centro de Sanación Integral, basado en la milenaria ciencia de la salud de la India, con sede en las ciudades de Cuernavaca y México, así como de Gurukula de Ayurveda, S.C., la primera y premier escuela de enseñanza en México de todo lo relacionado con Ayurveda, incluso con reconocimientos oficiales de SEP y STPS.

Recibió el Doctorado Honoris Causa por la Universidad UNIBE y por la Cámara de Diputados del H. Congreso Federal de la Unión.

Es considerado el Decano de Ayurveda en México.

Dr. Marcus De Oliveira Teles, D.Ay.

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